viernes, 1 de marzo de 2013

Yo no sé dibujar

Un vídeo regalado por la simpar María Alonso, me ha dado el impulso para escribir este post. Así, además, retomo la etiqueta "Hablemos de arte", algo abandonada estos últimos tiempos en otros menesteres. Voy a hablaros de los niños y su actitud ante el dibujo y la pintura. Mi experiencia otrora como monitor de pintura de niños de 5 a 11 años, sumada a la de profesor de secundaria (de 12 a 16 años) me han dado una perspectiva muy clarificadora: 
El niño, de pequeño, no tiene complejos; desde bebé hasta, más o menos, los 7 años no tiene una concepción de sí mismo referida a "Sé o no sé dibujar". Puedo deciros que prácticamente todos los trabajos en el taller tenían una gracia y calidad similar. A mí me gustan mucho los dibujos de los niños, no tienen ese vicio de lo aprendido, dibujan visceralmente, con una gracia increíble. Guardo algunos dibujos en casa porque me encantan. A partir de los 7-8 años comienzan a "frustrarse" con el "no me sale", "yo no sé hacerlo igual que Pepito" o "Fulanita dibuja muy bien los gatos y yo no". Comienza el descreimiento en uno mismo, la frustración y se rinden. El que dibuja bien, porque se lo dicen, carga las pilas de autoestima y sigue dibujando. El que no, finalmente abandona y llega a la ESO con la cantinela eterna de "Profe, yo no voy a aprobar Plástica porque no sé dibujar". Pero, aparte de la mayor facilidad que pueda tener un chaval para dibujar que otro (eso no lo voy a cuestionar), ¿qué más ha ocurrido? Que el que tiene facilidad sigue practicando, sigue esforzándose, sigue dibujando. Sigue mejorando, por tanto, y así comienza a alejarse del otro, el cual no practica y pierde, imparable, posiciones respecto al "habilidoso". Creo que las condiciones innatas son, máximo, un 30% y el otro 70% es el trabajo y la fe en uno mismo. Creo que no hay que catalogar a uno como deportista, otro como dibujante y otro como empollón; así cerramos vías que, aunque fuesen farragosas, podrían ser las que darían grandes satisfacciones al niño. Por eso me gusta tanto este vídeo, que adapta el libro de Peter H. Reynolds "El Punto", por lo que apunta. Por ser una maravillosa declaración de principios. Disfrutadlo. ^_*

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Malditos complejos...", Totalmente de acuerdo; ojalá la mayoría de educadores, docentes o padres y madres compartieran este punto de vista. No somos conscientes del papel que podemos jugar (en positivo o negativo) en la vida de los más peques.
Es el Efecto Pigmalión, si confiamos en ellos es probable que un pequeño punto se convierta en una gran obra de arte.
Muy positivo, me gusta.

Chema Lajarín dijo...

Estupendo comentario, mil gracias anónimo, firma por favor la próxima vez, comentarios tan lúcidos en el blog tienen que tener "padre/madre"!!