jueves, 24 de agosto de 2017

Escultoyaya

El 7 de septiembre se celebran en Murcia los 20 años del Creajoven (Ahora Creamurcia). Allí podréis saludar a esta Afroyaya de 120 cm que estoy últimando estos días.



Os dejo también una reseña que encontré por casualidad navegando; muy agradecido a MVAM:

Murcia sorprendente

Parece que ya me voy acostumbrando a vivir en esta ciudad. Tanto es así que ya me sorprenden pocas cosas. Es decir, me parecen normales sus plazas, su clima, sus calles, la alegría y la tranquilidad que se respiran, a pesar de que los políticos, al menos algunos, sigan haciendo de las suyas. Pero no quiero dedicarles ni una sola línea a esas criaturas que parecen venir de otro planeta.
Quiero hablar de lo que resulta sorprendente y pone de manifiesto que esta es una ciudad viva, contrastada y hasta se podría decir que paradójica. Desde los primeros meses en que me asenté aquí, me llamó la atención la viveza cultural; numerosisimas manifestaciones de todo tipo, desde las más cultas a las más populares. Desde el ballet clásico, pasando por conciertos, exposiciones, hallazgos de todo tipo, exposiciones, hasta la música en las calles o en las fiestas de los barrios.
A todo se acostumbra uno y ya no parece sorprenderse.  Sin embargo, de vez en cuando, la coincidencia de un par de hechos lo sacude a uno, lo despabila y cae en la cuenta de esa vivacidad cultural sorprendente y enriquecedora, que hace que puedan darse a un tiempo dos manifestaciones que satisfacen a públicos de gustos e intereses bien diferentes, de edades distintas o a aquellos otros que somos curiosos de todo lo posible, aunque con la edad nos hayamos ido volviendo algo selectivos.
Hace menos de una semana, se presentó en el Museo de la Ciudad una antología de verso, prosa y textos de viajeros sobre la ciudad de Murcia y sus huertos y jardines, compilada por ese espíritu superior, sabio y sensible (las tres eses que culminan en la ese de su nombre), Soren Peñalver. Un libro exquisito en su contenido, compilado con mimo y erudición, y en su formato, pues el color, la presentación y el papel hacen honor a la delicadeza de lo que encierra.
Hace un par de días nada más, en la Biblioteca Regional se presentó un cómic de Chema Lajarínez, titulado La Afroyaya. En la imagen podéis apreciar las diferencias formales que son sumamente significativas.


Que no despiste el envoltorio. Pues si el primero tiene todo el aspecto de una obra académica y erudita, porque lo es, el segundo no es menos erudito en otro orden de cosas y no menos digno de figurar en una academia de la ilustración contemporánea; qué derroche del autor y qué gozada de los amigos colaboradores y la variedad de todos sus estilos y propuestas en torno a un mismo tema. Es decir, también es una completa antología.
Si los jardines de Murcia presentan con rara habilidad un universo en donde la sensación que produce esta tierra es muy semejante a lo largo de los siglos y, aunque cargada de matices, ofrece un panorama que revela su esencia, esa Yaya, heroína de cómic, al menos en apariencia, refleja una identidad en el habla, en los valores, en la preocupación por la realidad contemporánea y alguno de sus oscuros aspectos que también revela una esencia cargada de ética.
Que estos dos libros aparezcan en el plazo de una semana es en sí mismo un ‘signo profético’. Es decir, algo que revela cuál es la esencia de esta ciudad plural, en la que confluyen generaciones diferentes , la de Soren y la de Lajarínez, con medios y métodos diferentes, pero preocupadas por la esencia de su tierra, por conservar sus valores y sus señas de identidad, sin chauvinismos trasnochados o patrioterismos funestos, con delicadez y sentido del humor.
Una experiencia sorprendente que hace que cada día me sienta más feliz de haber venido a parar aquí.

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