sábado, 14 de marzo de 2015

Vaso medio lleno

                                                                                               Vaso medio lleno. Chema Lajarín. 0€


No podía resistirme a escribir del producto estrella de este pasado Arco'15. El Vaso medio lleno de Wilfredo Prieto. Si ponéis en Google "Arco vaso agua" tenéis cientos de páginas analizando el fenómeno. Antes de entrar a analizar mi punto de vista quiero hacer referencia a lo que dice el autor, entrevistado por Javier Díaz Guardiola en su blog. La explicación del artista cubano nos dice:

"Vaso medio lleno es una obra de 2006, por lo que ya tiene su tiempo, que viene de un grupo de trabajos con los que experimentaba reducir al máximo el objeto, casi a su esencia, y buscar un concepto filosófico a través del mismo, casi desde un accidente cotidiano. Me interesaba que fuera algo que no tuviera personalidad, que se convirtiera en elementos que pudiera pertenecer a cualquiera de nosotros y que la idea estuviera contenida en la realidad misma (...) Si a mí me preguntas por el precio de la obra, yo te tengo que decir que eso no tiene nada que ver conmigo. Tiene que ver con el mundo y el espectáculo en el que estamos viviendo. En ese sentido, puede ser hasta barato. O puede ser caro. Pero yo no voy a discutir sobre ese asunto, sino sobre el elemento discursivo de la obra. Yo no cuestiono si un papel en el que pone "cien dólares" porque lo han acuñado como billete de cien dólares tiene ese valor. Con ese mismo papel te puedes dedicar a hacer un post-it. Eso es un consenso social en el que yo no entro. Como es un consenso social que un apartamento cueste 150.000, cuando en realidad construirlo cuesta, ponle, 10.000. Cualquier precio es un consenso social creado por nosotros. De forma que, ese no es mi problema. Mi problema es la comunicación artística."

Os recomiendo leer la entrevista completa aquí.

Mi reflexión va muy en la línea de las palabras del artista, aunque me parezca un fraude. Me parece un fraude como el que compra las entradas para la final de Champions y las vende por miles de euros, o el que consigue unas botas firmadas de Messi y las vende por Internet por cientos de euros, si no miles... Como afirma Rosa Palo en su blog acerca de los 20000 euros que vale, " lo mismo justifica el valor de un vaso de agua que la existencia de la prostitución, las guerras del petróleo o el precio de unos Louboutin. Si a ello unimos a Kiko Rivera berreando “Así soy yo”, la otra gran frase que disculpa la ignorancia, la soberbia y el sobrepeso, tendremos las claves de la razón práctica y de los tiempos modernos."

El otro día, en clase, con alumnos de 15-16 años salió el tema del vaso. Os podéis imaginar los comentarios, que son los que haría cualquiera: "qué ridículo, eso lo tengo yo en mi casa, eso no es Arte..." Mi respuesta fue encaminada en la línea de lo ya expuesto: vivimos tiempos en los que una camiseta de fútbol vale 70-90€, unos calzoncillos 40€, un vestido que llevó Marilyn se vende en subasta por miles de dolares, el guante de Michael Jackson, entradas al último concierto de los Rolling, el pelo de la nariz de John Lennon... ¿Quién establece el valor de las cosas? La oferta y la demanda. El fraude está incrustado en la sociedad, no es competencia del Arte moderno, es inherente a la sociedad de consumo que nos ha tocado vivir. El ready-made inventado por Duchamp, cuando coló en un museo un inodoro, cambió las reglas del juego. Esa rebelión del Arte, que comenzó cuando la fotografía le quitó la exclusividad de representar la realidad (que evidentemente lo hacía de forma más fiel) condujo al Arte a desmarcarse, a jugar con su propio lenguaje, lo llevo al impresionismo, al fauvismo, a la abstracción. Pero también lo llevó a la provocación extrema, la de Duchamp; y esa época creo que contextualmente tuvo su gracia pero ahora es algo vacuo y superficial. No le compro a Prieto la idea de que a él no le preocupa lo que vale o deja de valer, que eso sea un problema social. Para mí eso es aprovecharse de esa enfermedad del sistema, porque las circunstancias de este artista ,sean las que sean, le permiten hacer eso, una chorrada vestida de trasfondo de profundidad para reflexionar sobre las más altas elucubraciones de la vida.
El Arte moderno, en ciertos aspectos, sigue jugando a ser ese niño travieso que provoca vendiéndote una mierda de artista o unas bragas rojas en composición, y no es misión suya, de críticos, artistas o galeristas el dejar de presentar estas propuestas. Es el comprador (y en último extremo la historia) quienes dejarán cada cosa en su lugar. 
A nosotros sólo nos queda disfrutar de lo que nos gusta y pasar de lo que no. No es tan complicado... ^_*

2 comentarios:

boscoimagen dijo...

Buena reflexión jipi, me ha encantado. También me gustó esto
Vuelvo a la necesidad de que la prensa sea responsable y no apueste por la noticia que aporta más ventas. Si escribimos “un vaso que cuesta 20.000”, todo el mundo pincha ahí. Pero si escribes “un vaso que reflexiona sobre esto o lo otro”, nadie entra. Eso no interesa.
Abrazos.

Chema Lajarín dijo...

efectivamente Pedro, mucha culpa hay en el sensacionalismo que lo impregna todo. Abrazos!