viernes, 24 de junio de 2011

La perversión de lo espontáneo


Leo ahora en El País:
"Una nueva obra del artista conocido como Banksy ha aparecido hoy en un barrio de Londres. En cuanto ha sido descubierta se ha cubierto con plexiglás para protegerla. (Foto: Jim Dyson, Getty)."

Esto me lo temía, yo creo que se veía venir. No creo que a Banksy le agrade mucho. Corrompe el concepto de graffitti, de arte efímero, espontáneo y directo. Cualquier movimiento de Banksy va a ser observado y cualquier muestra de su arte será envasada inmediatamente al vacío. La pesadilla del artista, que se convierte así en aquello que denuncia. Banksy es ya un "museable", un cadáver de museo, puesto que forma parte de la Historia del Arte. Desgraciadamente para él ha perdido la impronta del anónimo, del que trabaja libremente buscando una finalidad que ya se le está negando. Hay que conservar su obra a toda costa, por encima de su intencionalidad.

A Marcel Duchamp le pasó algo similar, intentó colar un urinario (firmado con pseudónimo R. Mutt) en una exposición de artistas independientes. Quería denunciar el concepto de artista como ser especial y supremo, pero acabó engullido por su propia ironía y hoy día sus ready-mades son admirados por cualquiera en los sagrados museos. Porque si el concepto de artista artesano le molestaba, a partir de entonces cualquier objeto que El Artista eligiese sería una obra de Arte...
Dudo que haya nada más frustrante para un artista que el hecho de perder el control de su obra de una forma tan incontrolable (valga la redundancia). Seguro que a Banksy esto no le hace feliz... ^_*

2 comentarios:

Eme dijo...

Pero pasa con todo, con la literatura, con las firmas... La mayoría de las veces pagas la firma y no la obra o el vestido o lo que sea. Un beso

Lajarín dijo...

Si, eso es muy cierto. En realidad cuando hablamos de cualquier faceta de un tema determinado: pintura, música, literatura..., podemos extrapolarlo a cualquier otro. Un beso Eme!